Esta vivienda sufrió una ampliación a manos del propio Campo
Baeza. El encargo por parte de los propietarios consistía en la agregación de
un estudio independiente de la casa pero a la vez integrado en su entorno.
Así Campo Baeza construyo una pieza paralelepipédica de
10x5x5 a pie de la casa junto a la piscina, como si se tratase de la cuarta
parte del cubo original.
En esta pieza se mantiene en línea con las paredes exteriores
de la casa y además el uso del mismo suelo asegura la continuidad tanto
exterior como interior de las edificaciones haciendo que ambas se complementen.
Aquí el elemento singular continúa siendo la luz,
pues ambas fachadas cortas se abren al exterior consiguiendo un recorrido en la
geometría siguiendo a luz. A esto se le añade un lucernario en el techo de
forma circular a modo de contrapunto de la disposición lineal.


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